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lunes, 1 de agosto de 2016

Relato Sandra 5ª parte




El hombre avanzó unos pasos hacia Sandra, conocedor de su magnetismo y de la sensualidad que de él emanaba.
A la joven le excitó dicho avance, se humedeció los labios algo confusa recreándose breve y furtivamente en su sensual volumen, eran cálidos y generosos, al hacerlo realzó su atractivo brillo de forma inconsciente.

― ¿Ocurre algo? ― Inquirió Sandra algo violenta por la intromisión interpersonal de aquel extraño. Sin embargo el fulgor de sus ojos y aquella risa ingenua que asomó sobre su faz opinaron de diferente manera.

― ¿Qué se habrá creído? ― Pensó Sandra indignada. Aunque no hizo ningún ademán de alejarse. Lo cierto es que aún había un pequeño espacio de unos 50 cm detrás de Sandra. En el comportamiento de la joven había algo de osadía de perplejidad  y quizás unos vagos retazos de curiosidad.

― No ocurrirá nada que no desees que ocurra. ― Sentenció el hombre a unos centímetros de su boca. Sandra no pudo evitar mirar los labios de aquel hombre que parecían desafiarla, él a su vez hizo lo mismo.
Verónica se acercó al hombre colocó una de sus manos sobre su recia espalda para poco después musitar una frase sobre su oído cadenciosamente, él asintió con amabilidad. Se despidió cordialmente sin borrar esa tenue y pícara sonrisa sobre su semblante.

― Discúlpalo es que aún no se ha acostumbrado a nuestra sociedad. ― Le aclaró Verónica.

Edelweiss Coen ©

Autora de la novela de vampiros 7 Copas en versión digital en Amazon 0,99 Euros



miércoles, 6 de agosto de 2014

Gabriela (Relato 1)





Gabriela era una mujer de cabello negro largo y ondulado, que le llegaba a la altura de sus glúteos sin llegar a tocarlos casi apenas. De forma inconsciente, algunas personas la comparaban con una yegua agreste y altiva. Acostumbraba a cuidar metódicamente su abundante y generosa cabellera, con aceites y cremas variadas. Gracias a ello, cualquier luz que acariciara ocasionalmente su cabellera despertaba misteriosos reflejos que oscilaban entre el color dorado y el castaño color caramelo. Su vestimenta en cambio, era desenfadada e informal, una simple camiseta algo desgastada de color negro combinada con unos vaqueros cortos y ajustados, que resaltaban sus prietos y contorneados muslos al igual que sus glúteos. Joven e inconsciente del influjo que ejercía sobre los hombres, nunca se hubiera imaginado que furtivamente cuando era contemplada por detrás, algunos de ellos fantaseaban con amarrar sus cabellos como si de dos riendas se trataran mientras acariciaban sus glúteos redondeados e insolentes de piel canela.
Sentada sobre la terraza del bar miró  a su alrededor, eran las 8 de la tarde una suave brisa agitó sus cabellos. Instantes después desplegó el periódico del día sobre la mesa plateada y observó con fijeza los anuncios, estaba buscando trabajo.

Bebió un sorbo de su café y sus voluptuosos labios alcanzaron una tinción más cálida y atrayente para el fugaz público que la contemplaba clandestinamente, se los relamió lentamente. Acto seguido sonrió, algo había llamado su atención, sus ojos verdes relampaguearon con un cierto matiz gatuno...

Edelweiss Coen autora de la novela (Erótica Vampírica) "7 Copas" disponible en formato digital y en papel editada por la Editorial Círculo Rojo

viernes, 11 de julio de 2014

El libro de Lilian Andrea Lencinas “Manzana Cuántica” (y otros cuentos).




Acabo de terminar de leer el libro de Lilian Andrea Lencinas “Manzana Cuántica” (y otros cuentos). Pese a la advertencia que deja la autora de “No leer” yo os invito a que quebrantéis dichas advertencias ella os sumergirá en un inquietante mundo de misterio.
Me ha gustado ese tono directo y contundente hacia el lector que utiliza para establecer un curioso diálogo con la persona que en esos momentos está leyendo el libro. Te hace plantearte cosas, preguntas que a veces la gente deja olvidadas en algún lugar remoto de la mente para seguir sus vidas como autómatas.
Interesantes las metáforas que utiliza para arrojar luz sobre tan inquietantes preguntas.
Pone en duda los dogmas que hemos ido interiorizando con los pasos de los años, nos hace formularnos preguntas, misterios muchas veces insondables que a su vez generan miles de otras cuestiones. Es el camino de la luz y del intelecto para salir del aborregamiento dogmático previamente inculcado en nuestro pasado.
¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Para qué? ¿Quién no se ha preguntado alguna vez esos misterios?
Un robo que no es tal ya que ¿Acaso no tenemos derechos los seres humanos a poseer ese don tan necesario? Sí que lo tenemos 
Quizás debiéramos preguntarnos como se nos puede exigir tamaña empresa cuando hemos sido creados imperfectos para lograrla.
Sí, tenemos derecho a dudar a plantearnos las cosas desde diferentes ángulos y es precisamente eso lo que logra la escritora con su interesante narrativa ampliar nuestras mentes para captar la esencia desde otras perspectivas liberándonos del yugo de la ignorancia.
Los relatos que acompañan a la “Manzana Cuántica” también me han gustado:

“Lo hemos conseguido”
Espero que el ser humano nunca llegue a sufrir esta situación me inquieta tan sólo pensarlo. Me atormenta pensar que su origen sea un sueño ya que muchas veces son precisamente los sueños advertencias de una realidad que acaso pudiera manifestarse.
Su narrativa es amena conviven breves momentos dulces y tiernos con la crudeza de la realidad en el desarrollo del libro. De súbito la autora sin previo aviso puede sumergirnos en la más abrupta  desesperación.
Los diálogos son fluidos  muchas veces a través de ellos y por como se van comportando los personajes vamos captando la personalidad interior de las personas que conforman el libro.
Como una buena escritora de terror puede arrojar sin ningún miramiento a sus personajes hacia un abismo de desesperación y sufrimiento terribles. Sufres con ellos ya que previamente los has conocido en otras situaciones y les has tomado cariño a mi me pasa eso con facilidad.
Dentro del horror hay fogonazos de luz… que extraña puede ser la vida para que en semejantes circunstancias algunas personas evolucionen. Cito textual “El hombre sin esperanza se volvió raro solidario amable extendiendo su mano a quien lo necesite”
La fuerza de algunos ante la adversidad el tesón y la tenacidad en situaciones límites es admirable. Otra frase que me gustó  fue esta “Las lágrimas derramadas no servían”

“Transparente”
Es una historia muy buena como el resto del libro. Te hace valorar la importancia del afecto y el cariño que necesitamos cada uno de nosotros para proseguir con nuestras vidas.
Tras una brutal experiencia personal va narrando en primera persona el personaje central la historia. Así que vemos a través de sus ojos la ternura el miedo el afán de superación así como la sorpresa de la mujer ante situaciones desconcertantes que no terminan de encajar en el interior de su mente. La autora va generando un clima de intriga que va en aumento nos deja indicios que debemos de seguir y analizar con sumo cuidado.

En conclusión es un libro polifacético que te hace pensar y reflexionar en muchas ocasiones. Una gran autora en si, fascinante su vertiente  de misterio intriga y terror, lo recomiendo sus finales son impredecibles a mi me sorprendieron. Seguiré con atención su trayectoria.


viernes, 13 de junio de 2014

7 Copas (Booktrailer)

Hola os dejo el enlace del booktrailer, gracias al apoyo de mi hermano Juan Luis que ha creído en mi en los momentos difíciles, y a mi madre que aunque no esté en el plano material nos protege, grandes personas los dos.



Un saludo 

sábado, 7 de septiembre de 2013

― Eres muy mala… ― Susurró él con voz grave y aterciopelada 7 COPAS






Un pensamiento dibujó una sonrisa traviesa sobre su rostro. Acababa de descubrir una botella olvidada de vino negro. Junto a ella había dos copas encima de una mesita de cristal baja, situada frente a un  sofisticado sofá negro. Segundos después sus tacones resonaron en la estancia unidos al suave roce de sus medias de seda contra el tejido de su vestido.
― Ahora mismo me cambio. ― Arguyó Ronnie ajeno a sus andares felinos. Acto seguido retomó su labor corrigiendo sus textos y resaltando palabras con el lápiz. ―
― Ya no creo que haga falta. ― Le susurró Samantha al oído ofreciéndole una copa. Su voz reverberó sobre la mente de Ronnie. Los ojos de él relampaguearon un instante, tomó la copa de sus manos y brindaron. Apenas valoró los ricos matices de ese caldo exclusivo, su mirada reposaba ahora sobre Samantha estaba deslumbrante un ligero rubor iluminaba sus mejillas. ―

― Eres muy mala… ― Susurró él con voz grave y aterciopelada al percatarse de la posición de las cortinas que quedaban justo  a su izquierda. Sus ojos reflejaron cierta indecisión. ―






domingo, 11 de agosto de 2013

"LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS" DE VICTOR VIRGOS





LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS

Os presento el libro de mi genial amigo Victor Virgos “LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS.”
Ha sido un placer leerlo, el libro se compone de más de 30 novelas cortas de género fantástico, cuyo denominador común es la intriga y el suspense que el autor utiliza con gran maestría.
Dotado de una prolija imaginación nos transporta impelidos por sus trazos a un mundo único, donde la realidad y la fantasía se fusionan en un singular universo. Muchas veces se quiebran las barreras del espacio y del tiempo plegándose a su capricho ante su ubérrimo talento.
El autor posee la mágica cualidad de transmitir a través de sus palabras, el estado interior de cada uno de los personajes que conforman las historias.
Y no sólo eso también te atrapa como en curioso sortilegio dentro de los escenarios, ya que los describe con gran ingenio hasta el más mínimo detalle, de tal forma que los puedes llegar a visualizar con la mente. Posee la capacidad de situar al lector en las escenas descritas haciéndolo partícipe de lo narrado y son estas cualidades de los grandes escritores.
Su léxico es amplio y cuidado y su ortografía perfecta y pulcra.
Es ameno cuando empiezas a leerlo no puedes soltarlo hasta el final, su narrativa es ágil y trepidante. Por muchas cábalas que realices el final siempre te desconcertará ya que es impredecible.
Me encanta cuando utiliza metáforas para describir a algunos personajes unas veces se sirve de animales, otras veces  de objetos, o paisajes… en algunas ocasiones son reveladoras de un chispeante sentido del humor.
El autor nos seduce introduciéndonos en la mente de sus personajes podremos sentir  sus sentimientos en los más profundo de nuestro ser. Ellos se convertirán en nuestros compañeros de viaje o en nuestros más temibles adversarios a los que desearíamos doblegar. Tiene magia es un libro magnífico la obra de un gran escritor lo recomiendo.
Te deseo lo mejor con este fascinante libro
Edelweiss Coen

DESCRIPCIÓN DEL PRODUCTO
Bienvenido al reino de vampiros de la invicta y legendaria Morgana. Un relato apocalíptico en "El último hombre sobre la Tierra". Reminiscencias vintage en "Atrapada en los años 50" y novela negra en "La cabaña del bosque de la Luna". Fantasía en "La aldea que surgió de un sueño" y "Yashinya en el bosque de Hados". Un amor imposible en "El súcubo y la niña del columpio" y la vida que espera al otro lado de la oscuridad en "La melodía de la muerte".
Más de 30 novelas cortas más allá del umbral de "La casa de las mil puertas". ¿Te atreves a entrar?












sábado, 1 de junio de 2013

PRESENTACIÓN DE "7 COPAS" POR MI AMIGO VICTOR VIRGOS AUTOR DE "LA CASA DE LAS 1000 PUERTAS"

PRESENTANDO LA NOVELA "7 COPAS" D.EDELWEISS



"7 COPAS"

Tengo el placer de presentaros la novela de mi talentosa amiga escritora D.Edelweiss, "7 copas", una historia que navega a través de más de 200 páginas por lóbregos parajes desalmados de vampiros...

Entreverado en ese telón aterrador que dimana siluetas acechantes, agazapadas al amparo de las sombras, subyugadas por las demandas de la sangre, nos invita la autora al sobresalto emocional con ingentes dosis de erotismo explícito, a veces abrumador, otras más tenue, como una brisa que acaso quisiera ser ciclón...

Nos abordan y desbordan las emociones y tiembla el pulso y el corazón, atemorizado ante la presencia ominosa de estas criaturas de la noche, ávidas del carmesí elemento vital, ávidas de sexo.

En palabras de la propia autora:


"En el libro hay escenas de sexo fuertes... pero están unidas por una trama y hay sentimientos, romanticismo e intriga también..." 

-D.Edelweiss Coen-




Teje D.Edelweiss en esta obra oscura y bermellón una permeable coraza de romanticismo, sexo desbordado, suspense, un momento detenido que avizora en la distancia el siguiente, con el latido congelado por el augurio del instante venidero...Su narrativa es ágil, imaginativa, entretenida siempre, una ecléctica combinación de trazado narrativo sorprendente y otros mucho más cotidianos, cercanos, mundanos.Encontraréis en esta obra a una escritora que tiene la capacidad de transmutar la palabra el imágenes, de tal modo que cada escena pincelada sobre el lienzo del papel se inviste inmediatamente de un rostro, un sonido, un chasquido gutural, una gota de sangre que cae derramada sobre la piel, un beso ardoroso que explora concavidades en pos del deseo...D.Edelweiss sorprende por su capacidad para implantar en nuestra mente la imagen vívida de lo imaginado... Es mágico, cuando la palabra abandona su anonimato y cobra vida en emoción, rostro, acción, concatenación de acontecimientos proyectados en el escenario de la imaginación...

UN SALUDO Y GRACIAS POR VUESTRO TIEMPO Y VISITA. 

VÍCTOR VIRGÓS, DEDICANDO ESTAS LÍNEAS A LA GRAN ESCRITORA D.EDELWEISS COEN. 

TE DESEO LO MEJOR CON ESTA OBRA. 

7 Copas (Novela erótica de vampi.ros 0,89 Euros) Top 100 pagados Amazon.es



  Descripción del producto

NOVELA ERÓTICA DE VAMPIROS (Páginas 275 en A5 , palabras 88135)
EXTRACTO
― Te resarciré de la espera. ― Le susurró él pícaramente. Ronnie vertió el resto de su copa sobre la espalda de la chica. Ella se estremeció de placer cada vez que la lengua de él recorrió las provocativas curvas de su espalda. Después le subió la falda dejando a la vista una fina ropa de encaje de color burdeos a juego con el color de sus labios. Le soltó las cintas del liguero deleitándose lentamente al hacerlo. Ronnie introdujo sus manos entre la piel de sus muslos y las medias recorriendo lujuriosamente el perímetro de las ligas. Samantha notó como su compañero parecía ronronear mientras le bajaba las bragas con la boca y lamía después sus glúteos con avidez. Llevaba barba de un día notó su tacto áspero. La respiración de la chica comenzó a acelerarse jadeaba de placer como si fuera un animal. Su sexo húmedo recibió las sabias caricias de su amante.

SINOPSIS


7 Copas de ritual…

Considerado maldito por la sociedad Alex despertará en un siglo ajeno a sus vivencias. Desorientado en su nueva situación, conocerá a una voluptuosa y atractiva joven llamada Anne.
Triángulos amorosos, romance, intriga y escenas tórridas de alto voltaje sexual.
http://daedelweiss.blogspot.com.es/ (WEB PERSONAL DE LA AUTORA)
DONDE COMPRAR ESTA OBRA:

martes, 5 de junio de 2012

La ira de los Darwans (Thriller de fantasía)





Sinopsis


SIGLO XXI

Procedentes del planeta tierra unos pocos elegidos de una  raza prácticamente olvidada conocida como los diguanes franquearán la gran puerta de piedra blanca, oculta tras milenios, en el interior de una pequeña cueva. Llegarán a un lugar desconocido para ellos pero no así por sus antepasados llamado Beriand. Serán portadores de una importante misión  activar  el antiguo pacto establecido para intentar salvar un mundo que agoniza, el nuestro.

BERIAND...  DESCRIPCIÓN Y SITUACIÓN EN EL MAPA

La unidad en el seno de la hermandad  de los sauces integrada por hombres y mujeres  quedará sesgada. Un osado mago les ofrecerá a los nuevos visitantes la mágica piedra saltándose con ello todas las normas instauradas en el pasado. Dicha piedra ha permanecido  la mayor parte de su existencia bajo un manto de invisibilidad en una secreta estancia. Es un octaedro perfecto que levita en el aire administrada por  algunos de los magos más sabios del lugar. Una gran fuente de poder que podría dirigirse  hacia el bien ó hacia el mal según los designios de su poseedor. Muchos la codiciaran...
De forma paralela un joven guerrero marcará un punto de inflexión en la sede del poder rompiendo con ello la obsoleta y manida tradición en relación a la elección de los nuevos gobernantes.

Al norte, Beriand limita con el país de los dragones. La relación entre los humanos y los dragones se ha tornado fría y distante tras las misteriosas muertes acaecidas. Un frágil e inestable equilibrio que podría quebrarse a la menor ocasión.

Al Oeste sobrepasado el mar de Duwain se encuentra Dirwan dirigido por unos feroces gobernantes que verán desesperados como la gran mayoría de los niños  de su país mueren de forma incomprensible.  

Si os adentráis en Beriand conoceréis a unos habitantes singulares que están acostumbrados a ver volar sobre sus cabezas grandes moles de tierra  en dirección a uno u otro lugar desconocido impelidas por unos seres algo esquivos y caprichosos.
Descubriréis un lugar llamado Rianka bendecido por seres feéricos donde ellos retornan anualmente en señal de agradecimiento a los pies de un árbol sagrado concediendo insólitos deseos.
Sentiréis como el amor entre una joven guerrera y un aspirante al gobierno de Beriand comienza a fraguarse  a pesar de las adversidades.
Seréis conocedores de las raíces del mal. De como se sirven algunos magos codiciosos de sus conocimientos arcanos para sojuzgar y quebrar voluntades así como de absorber la energía vital de sus víctimas a través de complejos y sangrientos sacrificios. Llegando a utilizar a seres  tenebrosos que se alimentan  con avidez de las desgracias de sus presas desde la oscuridad en la que moran en un plano paralelo  al nuestro.  Todo ello para alcanzar un poder que sobrepasaría los límites humanos si llegaran a poseer la sagrada piedra...

viernes, 4 de mayo de 2012

La leyenda de la piedra negra (9ª parte)





De súbito un breve pensamiento ensombreció la actitud de la joven
-¿Por qué me has traído hasta aquí?- Preguntó inquieta
-Quería hablar contigo…. – Le aclaró lacónicamente
-Yo en cambio, preferiría seguir amándote  – Objetó Sara con picardía, depositando un lento y generoso beso sobre sus labios. Este es un lugar idóneo para ello – Agregó de forma seductora.
-Ahora no…. Pero cuando se acabe el tiempo estipulado, te arrepentirás de no haber aprovechado tu oportunidad. - Le advirtió el señor de los sueños mientras le acariciaba unos mechones de su rebelde cabello.
 El agradable entorno que los había acogido comenzó a perder corporeidad retornando a su anterior aspecto. Los dos volvían a estar de nuevo dentro de la gran sala.
-¡No otra vez no! – Bramaban algunos hombres y mujeres desesperados… Al comprobar que su apariencia física comenzaba a difuminarse en el aire. Siendo arrastrados hacia el centro de la piedra negra de forma ineluctable. Como si esta en verdad, fuera un curioso y singular vórtice.
Sara se sintió mareada, antes sus ojos la gente se transformaba en meros jirones de energía. Vio caras desconocidas transfiguradas por el horror gritando, otros en cambio aceptaban su sino en silencio resignados.
Aquella situación era injusta, nadie  merecía semejante castigo…Pensó Sara
Un ligero temblor sacudió su cuerpo Tenía miedo de verse doblegada hacia ese triste final. No era lo que ella se había imaginado… El corazón le latía desenfrenado. Su rostro estaba  lívido por el horror. Consciente de su situación intentó serenarse para superar la adversidad... No podía repetir ningún deseo anterior, debía de ser original, decir  algo que nadie hubiera anhelado antes.
<<Deseo no haberte conocido nunca.>> Pensó vertiginosamente, descartando aquella idea al instante. No podía traicionarse a si misma, ya que lo amaba... Además decenas de hombres y mujeres ya habrían proferido dicho deseo en el pasado. La piedra negra cumplía sigilosamente su labor de manera implacable en  un segundo plano. El 80% de los que anteriormente habían abarrotado la sala  ya no estaban.
-¿Lo sabes ya?- Indagó con preocupación el señor de los sueños. – ¡Ya no queda tiempo! – Exclamó angustiando en un punto más álgido a su compañera.
Una luz comenzó a dibujarse en su mente. Recordó las palabras de aquella niña  “Su punto débil….”
Miró de nuevo a su alrededor. Perpleja  comprobó que solamente quedaban ellos.
El señor de los sueños la abrazó con dulzura. Una honda tristeza se reflejaba en su semblante conciente de lo que iba a ocurrir. El cuerpo de él comenzó a desvanecerse ante sus  ojos. Sin embargo algo brotó de sus labios, palabras que resultaron inextricables a sus oídos.
-¡No! - Gritó desesperada al ver el terrible trance en el que se hallaba su amado. – ¡No! – Volvió a gritar llorando entrecortadamente, cayendo al suelo impotente y desmadejada como una muñeca rota.
 A pesar de todo la luz del raciocinio pugnaba por abrirse paso a través
de su mente  atormentada.
-¡Ya sé cual es mi deseo! – Gritó hacia la estancia vacía mientras se incorporaba.
-¿En serio? ¿Y cuál es tu anhelo más profundo? Pobre mortal…. - Repuso una voz de ultratumba.
Sara contempló con osadía a la sombra negra que se iba proyectando sobre su cuerpo envolviéndola. Reclamándola como un animal depredador  acecha a su presa ante otros rivales. No obstante hubo un momento durante el cual el  ente oscuro aflojó parcialmente  la presión ejercida sobre su cuerpo…

¿A qué no sabes lo que es una tulpa? Bueno yo tampoco lo sabía…




EL CÍRCULO OSCURO DE DOUGLAS PRESTON Y LINCON CHILD

En un remoto monasterio del Tibet se encuentran Constante y Pendergast. Dos investigadores,  que se han instalado allí para perfeccionar sus estudios.
Tras la desaparición de  un misterioso objeto del pasado, los monjes les solicitan  ayuda con el fin de recuperarlo. La mayor parte del libro discurre en un barco donde se suceden misteriosos asesinatos. Me gusta el nivel de intriga creado por estos autores. Te mantienen en vilo hasta el final. A destacar la fluidez de los diálogos y la riqueza de las descripciones que te sumergen con facilidad en diferentes escenarios. En este libro se habla de temas enigmáticos y misteriosos como del mandala Agoyzen y de las tulpas. El primero de ellos parece relacionado con una imagen de una complejidad extraordinaria hecho de líneas  superficies y puntos entrelazados. Creen que podría ser una representación de la estructura interna del universo, de la autentica geometría del espacio tiempo. Suponen que por alguna razón su geometría activa las redes cerebrales, creando de alguna manera un tipo de resonancia. La tulpa o forma de pensamiento, es una entidad creada mediante un acto de intensa imaginación y concentración... En resumen un libro recomendable si te quieres desconectar un poco adentrándote en un mundo mágico.

Un poco de información  recopilada sobre las tulpas ¡Cuidado con lo que deseas!
La tulpa es una construcción mental, un ente místico creado por un acto de la imaginación y de la voluntad, que adquiere consistencia física.
Es como un fantasma o ectoplasma formado por un monje o iniciado después de una larga meditación. No es una simple visión, sino un fenómeno dotado de consistencia física, que es capaz incluso de emitir olores y sonidos, entre otras cosas. La tulpa del círculo oscuro olía mal, y parecía  estar hecha como de trapos y humo pobre tulpa podrían haberla dotado de algo más de sex-appeal L
Puede tomar la forma de un animal, un objeto, un edificio, un paisaje o un ser humano.
Según los lamas tibetanos, esto es posible porque el mundo, el universo entero, es una simple visión mental y, por lo tanto, no hay ningún fenómeno que no exista si no es concebido por el espíritu humano. Es inquietante esta reflexión si seguimos esa línea de pensamiento deduzco que nosotros podemos ser nuestros amigos o nuestros propios verdugos según el cariz de los pensamientos que emitimos…
Para crear una tulpa sería necesario tener una mente disciplinada, dada al aislamiento, y contar con la ayuda de ciertos rituales que permitan la materialización de las ondas mentales. No obstante, a diferencia del espiritismo occidental, las sesiones durante las cuales nacen las tulpas pueden realizarse a pleno sol y no tienen ninguna necesidad de la presencia de un médium en trance.
Según la creencia, al hacerlo, este ser se hace visible a otras personas, llegando incluso a adquirir voluntad propia.
Por lo general, estas proyecciones mentales tendrían una vida corta. Lo normal es que se deteriorasen casi inmediatamente después de ser creadas, sin dejar una impronta profunda en la materia mental que penetrase en el plano físico.
Sin embargo, si el pensamiento fuese particularmente intenso, producto de una pasión o de un temor profundo, o si tuviera una duración larga y hubiese sido objeto de prolongada meditación, la onda de pensamiento transformaría la materia mental en una forma más permanente, que tendría una vida más larga e intensa.
A través de una fuerte creencia y visualización, el ente va aumentando su poder a medida que más gente cree en su existencia.
Una vez que las tulpas empiezan a existir por cuenta propia, sin que quienes los crearon controlen cuándo aparecen y cuándo desaparecen, se supone que dejan de ser imaginarios y ya no son tan fáciles de controlar o de eliminar.

Hasta pronto ;)

jueves, 3 de mayo de 2012

(Completa) La leyenda de la piedra negra


LA LEYENDA DE LA PIEDRA NEGRA





Sara se quitó las pulseras de plata con lentitud. Estaba cansada, se miró unos instantes en el espejo del cuarto de baño y este le devolvió la imagen de una joven exhausta de cabello pelirrojo y alborotado que intentaba domar habitualmente sujetándoselo con una gruesa trenza que le caía hasta la mitad de la espalda.
De mirada inteligente y rasgos regulares, observo fijamente sus ojos claros y azules. Se sentía muy orgullosa de que estos poseyeran aquel singular color.
Poco a poco se fue despojando de la ropa. Primero se quitó aquellos vaqueros ajustados de color desgastado, que tanto favorecían su estilizada figura... Después la camisa de color verde, tras mirarse unos instantes complacida al verse tan seductora con aquella ropa interior de encaje negro se despojó de ella cadenciosamente y se introdujo en la ducha.
Su cuerpo dio un respingo al confundirse con el mando. Todo su cuerpo se arqueo tensándose por la impresión
-¡Maldita sea! - Bramó indignada, rápidamente corrigió su equivocación
Fue saboreando con placer como aquella agua tibia se deslizaba suavemente sobre su voluptuoso cuerpo. depositó una pequeña cantidad de gel sobre su mano y frotó sus cabellos finos y ondulados, su delicado cuello, sus generosos pechos. el vaho impregnaba los cristales de la ducha confiriéndole a la escena cierto halo mágico y sensual.
De súbito oyó unas extrañas voces a su espalda. Parecían hablar en un lenguaje antiguo, en una lengua ya muerta. entrelazados entre aquella amalgama de voces inextricables se fundían espectrales siseos. Notó como su corazón se aceleraba hasta valores insospechados. Salió torpemente de la ducha casi como un animal despavorido rompiendo al hacerlo uno de los cristales. Multitud de esquirlas de cristal cayeron a su alrededor




-AAAHHH – Chilló histérica arrodillada sobre el suelo intentando acallar aquellas voces de ultratumba que la estaban atormentando mientras se tapaba los oídos con ambas manos.
Misteriosamente aquel método funcionó, las espectrales y lúgubres voces desaparecieron con la misma rapidez que habían sojuzgado a su frágil equilibrio. Se incorporó lentamente, sin prestar apenas atención a sus rodillas que sangraban copiosamente a través de múltiples cortes. Se acercó hacia el espejo con la respiración entrecortada. Abrió el grifo del lavabo observando hipnotizada como fluía el agua a través de un débil hilillo. Levantó la mirada con la finalidad de observar su deplorable estado, con la peregrina idea de que al ver su propio rostro, todas las cosas volverían a la normalidad. Pero no fue su imagen la que este le devolvió, sino la de una enigmática mujer de piel blanca y cabellos oscuros que la llamaba por su nombre. Aquella voz le resultaba familiar no podía ver sus rasgos  faciales con claridad. Los límites de la realidad parecían difusos distorsionados, el espejo se asemejaba más a una ventana hacia otra dimensión
-¡Sara ayúdame Sara! – Le suplicó aquella mujer atormentada -¡Ayúdame Sara!- Volvió a implorar entre nieblas. La desconocida iba vestida con un vestido negro que parecía flotar ingrávido en el aire al igual que sus cabellos.
-¿Quien eres? ¿Qué  quie… quieres de mí? - Preguntó con voz entrecortada por el pánico, que esta le infundía. Al mismo tiempo Sara se iba alejando del espejo sin dejar de mirar fijamente aquella insólita aparición.
Justo en ese momento la joven se despertó bruscamente de aquel sueño. Paralizada por el horror tardó unos segundos en reorganizar su mente. Estaba sobre la cama de su dormitorio, su corazón le latía vertiginosamente.
Llevaba un camisón blanco y sencillo, estaba empapada en sudor de forma que en algunas zonas de su cuerpo la fina tela se le había adherido dejando translucir sus curvas y su atractiva piel canela. Poco a poco se fue serenando paulatinamente... Se repitió mentalmente que sólo había sido un sueño. Deslizo una de sus manos acariciando la suave sabana de color azul marino. El frescor y el perfume que esta emanaba la distendieron levemente. Inspiró profundamente varias veces.
En aquel momento sonó el teléfono.



Se incorporó rápidamente, iba descalza, esquivó a su mastín marrón que pretendía darle la bienvenida como casi todas las mañanas. Pero aquel, tenaz,  le bloqueo el paso varias veces hasta conseguir que su compañera humana le acariciara el lomo.
Después de unos inoportunos timbrazos saltó el contestador automático y tras este el consiguiente mensaje. Era el dueño de la casa ordenándole nuevamente bajo una patina de falsa amabilidad que a la mayor brevedad posible se pusiera al corriente de los pagos. Era  un hombre vulgar, alto enteco, de gestos desabridos y mirada fría similar a la de un caimán.
Sara miró a su alrededor inquieta, los techos altos las recias vigas de madera. Bajó la vista observando el suelo de gres marrón, sonrió al ver a su perro revolcarse como si fuera un cachorro por el suelo, ajeno a cualquier problema monetario.
Era un día radiante, el sol iluminaba la estancia y una suave brisa agitaba caprichosamente las finas cortinas de su dormitorio.
Algo llamó la atención de Sara, intrigada se acercó a la ventana. En su jardín alguien había colocado una especie de escultura negra de grandes dimensiones. No podía verla con claridad, ya que aún no se había colocado las lentillas. Dicha escultura brillaba bajo el sol como si estuviera bruñida, poseía cierto aire humanoide, sin embargo desde algunas zonas de su anatomía emergían  singulares formas lobuladas.
-¿Me estaré volviendo loca? – Se preguntó mentalmente. Cambio de parecer al percibir que un par de niñas observaban aquel extraño prodigio. Eran dos chicas rubias de unos 6 o 7 años estaban situadas frente aquella inusual estatua. La más bajita permanecía silenciosa agarraba con nerviosismo su bicicleta, mientras que la otra parecía estar hablando con alguien, ya que movía sus labios.
Sara se vistió vertiginosamente  despojándose de su camisón, se abrochó de forma desigual su blusa y se puso una falda vaquera corta. Bajó como una exhalación  por las escaleras  de madera. Cuando fue abrir la puerta principal comprobó extrañada que aquella estatua había desaparecido. Perpleja camino errática por el jardín para de algún modo poder confirmar con hechos sus extrañas visiones.
Frustrada se sentó sobre el césped, unos segundos más tarde reconoció a las dos niñas
-Hola – Dijo Sara sonriéndoles
-Hola – Dijeron las niñas casi al unísono, sin corresponder a su sonrisa.
-¿Puedo haceros unas preguntas?- Les preguntó con sinceridad.
Las niñas se miraron entre si de forma cómplice. Parecía como si aquella situación les divirtiera de alguna forma
-No tengo caramelos… pero tengo algo de…. -Agregó Sara buscando en sus bolsillos
-No necesitamos tus caramelos, ni tampoco tus monedas ¿Qué quieres saber? –Le contestó una de las niñas con un mohín de disgusto como si fuera una adulta ofendida.
-¿Visteis la escultura negra? - Las interrogó de nuevo. Las niñas volvieron a mirarse entre si y se cuchichearon algo al oído.
-Sí, la vimos. - Le contestó la niña. Sara tragó saliva, le sudaban las manos aquel diálogo parecía irreal. Una pregunta empezó a bosquejarse en su mente, pero no se atrevía a formularla por miedo a oír la respuesta.
-Estuve hablando con el señor de los sueños. - Comentó la niña como si pudiera oír sus pensamientos más recónditos. - No es la primera vez que hablo con él ¿Sabes? - Dijo al ver que Sara permanecía inmersa en un curioso mutismo. La niña  cogió una pequeña ramita del suelo.
Su pelo rubio refulgía bajo el sol,  su expresión parecía inocente a intervalos.
-¿Cuál crees que es su punto débil? – Le preguntó.
 Sara enarcó una ceja al oír sus palabras. Recorrió visualmente la breve ramita y señaló un determinado punto intermedio que parecía más quebradizo. La niña asintió como si fuera una profesora. - Nos caes bien, queremos volver a verte, recuérdalo. - Añadió
-Lo recordare – Repuso Sara confusa, con algo de zozobra reflejada en sus ojos, no sabía si estaba siendo objeto de la burla. Las niñas se alejaron y aquel aspecto hierático y solemne impropio de su edad desapareció dado que volvieron a jugar alegremente correteando por el césped.


La joven renegó con la cabeza, alejando con aquel simple gesto, todos los pensamientos alocados, todas las quimeras absurdas, que habían estado atormentando su mente. Aquellos sueños, simplemente habían sido pesadillas, nada más. Estaba sometida a mucha presión, en diferentes ámbitos de su vida.
Aquellas chiquillas, no eran más que un par de niñas traviesas. Si les hubiera preguntado si habían visto un elefante rosado, posiblemente también le hubieran seguido la corriente, con tal de divertirse durante un rato más, a expensas suya.
-Seré tonta – se recriminó a si misma a un paso  del portal de su casa. Extrajo la llave de su bolsillo y la introdujo lentamente. Se fijó en el barniz de la puerta parcialmente envejecido por el sol. Al instante le asaltaron todas las cosas que tenía pendientes… Hablar con el dueño de la casa, llamar a su novio que aún debía de estar enfadado con ella, por aquella nimiedad…
Inspiró profundamente intentando serenarse al hacerlo, notó un suave perfume a sándalo… Al abrir la puerta aquel aroma se hizo más intenso. Una densa oscuridad inundaba la casa. No podía vislumbrar los contornos de los muebles. Aquella visión, le produjo un estado de indefensión provocando que todos sus sentidos se pusieran alerta. Dio un paso hacia atrás para escapar de aquella situación. Angustiada oyó como unos seres invisibles cerraban la puerta tras de si. Las manos le temblaban mientras buscaba frenética entre sus bolsillos. Al dar con ella se giró bruscamente en dirección a la puerta. Un bulto en el suelo la hizo tropezarse, aquel emitió un lúgubre lamento de ultratumba.
Sara tanteo la puerta con las dos manos, pero aquella ya no tenía el antiguo tacto de madera. Sus manos estaban tocando una especie de puerta de piedra con abigarrados relieves, su textura era áspera, rugosa…
Una densa hiedra se proyectó sobre las paredes de la casa. Con la respiración entrecortada, Sara alzó la mirada hacia arriba, comprobando estupefacta que podía ver las estrellas. Unos rústicos hachones iluminaron misteriosamente la  estancia. De súbito se oyeron risas y música por doquier. Una multitud desconocida parecía disfrutar de una curiosa fiesta. Sus ropajes eran atípicos ligeros y  exóticos como si pertenecieran a otra época. Una amplia variedad de colores embellecían sus atuendos: dorados, negros, plateados, verdes, burdeos... Hacía calor… la joven se desabrochó un par de botones de la camisa. Unos bailarines irrumpieron en escena sus cuerpos musculados brillaban tenuemente bajo la luz de las antorchas. Danzaron al ritmo de la música bajo la luz de la luna. Sara hipnotizada siguió el desarrollo de la danza. Se fijó en sus torsos desnudos, sus dorsales, sus recios pectorales. En la sinuosa cadencia de sus movimientos varoniles. Sus pieles  de color canela parecían realzadas por sensuales aceites. Magnetizada y enfebrecida por la fuerza de los tambores se dejó llevar… dedujo que quizás todo aquello no fuera más que un simple sueño erótico. Sintió el deseo de unirse a la danza junto a ellos, aquel deseo fue en aumento, le urgía a liberarse de torpes ataduras, a ser una diosa de la danza… Al instante se vio transportada mágicamente hasta el centro de la sala. Todo parecía tan irreal, tan confuso…





Todas las miradas convergieron sobre ella. Su ropa informal se había esfumado, su nuevo atuendo era diametralmente diferente ahora. Una breve falda dorada, se adaptaba a sus caderas lánguidamente y una blusa de similares características, dejaba al descubierto su atractivo ombligo. Deslizó su mano sobre ese curioso e inusual  tejido. Era fino, emitía un leve fulgor. Notó un suave cosquilleo sobre las yemas de sus dedos al rozarlo. No parecía un material por ella conocido. Se asemejaba más a una  energía, que envolvía sinuosamente su cuerpo. Sugiriendo, en vez de ocultar. Unas diminutas piedras preciosas de color verde, adornaban blusa y falda caprichosamente.
Se escuchó una música de tambores, flautas e instrumentos inusitados… Junto a ella hombres y mujeres, comenzaron a bailar, bajo un ritmo salvaje.
Sara titubeo unos instantes, algo desorientada. Segundos después, la música fue apoderándose de su cuerpo, de nuevo. Sus caderas se movieron al ritmo desenfrenado de los tambores. Con cada giro que ella daba, dejaba al descubierto sus firmes y torneados muslos. Su cuerpo seguía una exótica coreografía, una antigua danza, de un remoto lugar… Sintió placer bajo sus pies, al pisar la fina y cálida arena, una y otra vez, sin importarle su procedencia. Deleitándose con cada momento, que aquella ocasión le brindaba.
Cuando la música hubo cesado, de entre la multitud surgió un hombre de cabello oscuro y ojos azules. Sus rasgos eran alargados. Alto, cautivador, avanzaba hacia ella, con una pícara sonrisa…  Llevaba el torso desnudo, la complexión de su anatomía era fuerte. Podría haber pasado por un bailarín más. La única prenda que portaba, era un pantalón largo, de color ambiguo. Ya que según incidía  la luz sobre el,  se asemejaba unas veces al negro y otras al gris antracita. Mientras, el público enardecido, reclamaba una actuación más.
-Bienvenida Sara – Dijo aquel desconocido. Sus ojos, parecían estar acariciándola con la mirada, su voz era agradable, de tono grave.
-Gracias ¿Quiénes sois? – Repuso ella, correspondiendo a su sonrisa. Se sentía atraída hacia aquel hombre. Su aspecto, su voz, no podía dejar de mirar sus ojos. De percibir su embriagador aroma de maderas del bosque, de almizcle…  que parecían magnetizarla. Su sola presencia le producía placer, dicho placer ascendía en oleadas desde su sexo incitándola  a algo más.
-¿Es este tu segundo deseo? – Susurró el desconocido. Acto seguido humedeció sus labios seductora y perezosamente con su lengua. Era consciente del poder que ejercía sobre su interlocutora. - Uhm…. No sería cortes, será el mío entonces…
- Agregó, pronunciadas dichas palabras, su pícara  sonrisa  se trocó en una mueca triste. Las púpilas de Sara se dilataron un poco más, sin saber que decir, guardó silencio.

 – Los que tienen la mala suerte de cruzarse en mi camino, me conocen como
el señor de lo sueños. Sin embargo yo fui un día, un simple mortal como tú. Mi vida era fácil, holgada era el primogénito de una familia poderosa. - Comenzó a narrar el desconocido. Sus ojos miraban más allá, como si pudieran contemplar un mundo, que ya sólo moraba en realidad, en sus recónditos recuerdos.
El clima era tenso, todos observaban guardando un silencio casi reverencial el nuevo desenlace de los acontecimientos. Dos jóvenes de mediana estatura se acercaron con cautela, eran bellas de rasgos proporcionados sus pieles brillaban tenuemente bajo sus ligeras túnicas blancas, poseían andares felinos. Sus cuerpos parecían haber sido untados, con aceites de suaves matices dorados. Llevaban dos copas de cristal, permanecieron sigilosas a unos escasos metros. Sara las miró interrogante, percibiendo al hacerlo, como ellas se hacían secretas confidencias de manera furtiva.
 –Todo lo que yo deseaba lo conseguía. Un aciago día fui demasiado osado en mis pretensiones. Robé un libro mágico, de los aposentos de mi padre, uno de los más renombrados magos de aquellos tiempos. Posteriormente fui creando mis propios conjuros, jugando con la vida y la muerte. Con el espacio y el tiempo. Aquella nueva afición se convirtió en un hábito para mí. Reconozco que alguna vez erré en mis cálculos.- Reanudó  su discurso exaltado tras una breve pausa, sus ojos brillaban con pasión. Sara seguía con atención cada palabra que brotaba de sus labios. Su corazón le latía cada vez más rápido. Hacía unos instantes, había desechado que dicha experiencia fuera un sueño. Quería escapar de allí, huir.  ¿Pero cómo?
Ajeno a los pensamientos de su silenciosa invitada continuó con su discurso. - A los oídos  de mi padre llegaron rumores de gentes envidiosas. En una ocasión, sus dudas se convirtieron en certezas. No valieron los ruegos, no sirvió de nada que yo fuera su hijo. Poseído por una ira vehemente me condenó.
- ¿Sólo por robar un libro de magia?- Indagó Sara, cuando el desconocido volvió a depositar su dulce mirada sobre ella. Ya no parecía el mismo hombre, ahora se mostraba abatido, atormentado por el sufrimiento.
-¿Sólo por robar un libro? No, no creo que fuera por aquella nimiedad.- Comentó con una triste ironía, dejando el ambiente enrarecido de incertidumbre.
El pánico inicial que Sara había sentido fue metamorfoseándose a su pesar, hacia otros derroteros. - Estoy condenado, atrapado dentro de esa maldita piedra negra. Cada cierto tiempo, cuando se dan unas determinadas conjunciones planetarias… La piedra emerge a la realidad, deteniendo su sombrío peregrinaje. En ese momento quedo libre y se me otorga  el poder de conceder tres deseos.
-¿Y toda esta gente que te acompaña? – Resaltó Sara, mientras contemplaba inquieta aquella multitud que permanecía vigilante. Él guardó silencio, Sara le sostuvo la mirada impaciente. Al cabo de unos segundos, los generosos labios de aquel desconocido, se convirtieron en el segundo foco de su atención. De manera fugaz cierta complicidad comenzó a fraguarse entre los dos
-¡Que curiosa eres!  Estas abusando de mi primer deseo. - Susurró el desconocido recobrando su original sonrisa. Aceptó una pequeña fuente plateada rebosante de uva negra, de las manos de una de las bailarinas, para ofrecérsela casi al instante  a su invitada.



Sara aceptó, cogiendo algunos granos de uva del racimo ofrecido. Saboreó con fruición aquel inesperado manjar, su delicada piel, que estallaba dentro de su boca, inundándola de frescor y dulzura. Se sonrojó ligeramente, al notarse fijamente observada por  el señor de los sueños.
-¿No me vais a contestar? – Le espetó, algo ofendida por el terco mutismo en que parecía haberse estacionado él. Tras un embarazoso silencio, con gesto taciturno, el señor de los sueños se vio forzado a responder.
-Todos los que ahora me acompañan, cometieron un error. Repitieron un deseo proferido en el pasado por otra persona. Sus vidas se detuvieron en aquel instante, se vieron obligados a seguirme. Dejando tras de si, familia, amantes y amigos. La única ventaja obtenida por ellos, es la de no envejecer.
Ahora tú, eres la que debe de revelarme su segundo deseo. Antes de que el sol se oculte, tras las montañas.- Le apremió. A su espalda emergió la misteriosa piedra negra. Sara estupefacta presenció como aquella se transfiguraba. Convirtiéndose finalmente en un sombrío trono oscuro, plagado de símbolos antiguos, inextricables para ella.
El señor de los sueños se sentó con naturalidad sobre el. Como si dicho ritual hubiera sido repetido hasta la saciedad.
-¿Cómo que mi segundo deseo? ¡Aún no te he comunicado el primero! -Exclamó inquieta… Le sudaban las manos, miró a su alrededor… Descubriendo al hacerlo, un público que parecía gozar con el espectáculo. Captó miradas cómplices, subrepticias sonrisas, burlas enmascaradas, comentarios emitidos a media voz. Sara supo leer entre líneas. La traviesa sonrisa del señor de los sueños la indignó. – Eso no fue un deseo…
-¿Estás segura de ello?- Repuso él, al tiempo que se removía en su trono. -Yo creo que si lo fue, aunque no lo pronunciaras de manera abierta. Capté otros   pensamientos tuyos… lástima que no fueran tan intensos.- Le reveló dibujando una tenue sonrisa sobre su rostro. - Debes decirme 2 deseos más, antes de que el sol se oculte tras las montañas, si no te veras obligada a compartir mi destino.
-¡Pero si ya es de noche, mira las estrellas! –Objetó Sara alzando la vista.
-Ah eso… no es nada, sólo es una ambientación teatral. ¡Mira! ¿Ves? –Le aclaró haciendo que la oscuridad se trocara en luz, con un  simple gesto de su mano. - Yo personalmente prefiero la oscuridad, la luz de las estrellas. – Agregó, provocando que la noche volviera a retornar.
-Un alud de pensamientos caóticos se agolparon sobre la mente de Sara. La joven  permanecía  ahora silenciosa, en el centro de la sala. Bajo el implacable análisis de todos aquellos extraños. Recordó las palabras de la niña “Busca su punto débil…” Pero… ¿Cómo juzgar a alguien a quien apenas se conoce?
-Necesito reflexionar….
-Haces bien. Te abriré un pequeño portal hacia tu realidad. Para que observes con atención como se acerca tu sol al ocaso. - Acto seguido susurró un conjuro hacia una de las paredes. Las hojas de las hiedras se retiraron fieles a su mandato. Los sólidos muros de su casa se volvieron transparentes. El señor de los sueños había creado una pequeña ventana al exterior, desde la cual poder observar el implacable discurrir del tiempo…



Sin darse apenas cuenta de lo que hacía… Anheló saber, lo hizo con tal intensidad que le fue concedido su segundo deseo. Un aluvión de imágenes arribaron a su mente. Escenas de otros tiempos, de lugares lejanos exóticos. La vida del señor de los sueños discurrió ante sus ojos. Desde su niñez, hasta convertirse en un adulto ya formado. Vio a un niño de tierna edad, enfrentarse a las aguas embravecidas, para salvar a un pequeño cachorro. Lo descubrió valiente, gallardo junto a sus soldados, defendiendo sus tierras. Cuando volvió en si, Sara se dio cuenta de que estaba llorando en silencio. Emocionada profundamente, por los sentimientos que la habían embargado hacía tan sólo unos instantes.
El señor de los sueños se levantó, muchos intentaron distraerlo con sus diálogos banales. Él los obvió deliberadamente. Sin embargo, su comportamiento no estaba basado en la altanería. Simplemente estaba hechizado por aquella mujer, que había irrumpido en su vida. Cuando llegó ante su presencia la miró con dulzura, acarició con delicadeza su mejilla con el dorso de su mano.
-No llores por mí, no merezco tus lágrimas. - Le susurró el señor de los sueños a escasos centímetros de sus oídos. –Aléjate de mí, no quiero arrastrarte a esta vida errante. - Añadió apesadumbrado. Su voz grave y seductora reverberó caprichosamente sobre su cuerpo. Provocando una reacción inusitada sobre su ser.
-No digas nada más – Le advirtió Sara, colocando traviesamente su dedo índice sobre su boca, para que este se callara. Él sorprendido bosquejo una sonrisa. Ella le acarició la nuca sus dedos se enredaron en el nacimiento de su pelo.
-No me quieres escuchar… – Murmuró el señor de los sueños confuso y excitado al notar la tersura de sus pechos sobre su piel.
-No – Susurró ella, después humedeció sus labios. Sus mejillas arreboladas le conferían si cabe aún más belleza. El color de sus labios parecía ahora iluminado, por un suave tinte color burdeos. Acto seguido deslizó sus dedos sobre la boca de él, recorriéndola sinuosamente ejerciendo una leve presión. Sintiendo con deleite su volumen, su carnosidad, su cercanía, su aroma y su respiración.  Ella exploró sus dorsales, sus hombros, sus pectorales, sembrando de besos su fuerte anatomía.
Las manos de él descendieron por su espalda, bajando lentamente hasta desembocar en el talle de su delicada cintura. Luego besó sus  hombros, primero uno luego el otro eran cálidos. Desde la base de su cuello fue ascendiendo hasta sus labios alternando al hacerlo besos y suaves mordiscos. Entreabrió su blusa y  lamió sus pechos jugueteando con sus  sonrosados pezones pequeños y prietos. Cada vez que este la besaba oleadas de placer estremecían su cuerpo provocando ahogados gemidos,  que lo instaban a seguir descubriéndolo.  La pasión los fue envolviendo… se besaron una y otra vez olvidándose de todo.
-Ven conmigo – Le dijo el señor de los sueños mientras le ofrecía su mano. Ella la aceptó  cogiéndolo después  por la cintura. La condujo hasta un lugar paradisiaco. Ya no estaban rodeados de extraños, amándose. Ya no se oían respiraciones entrecortadas y risas por doquier. Tan sólo estaban ellos, era un día de primavera, una brisa  mecía sutilmente los cabellos de Sara. El aire estaba saturado de aromas de yodo y salitre. Los dos iban descalzos, aproximándose gradualmente hacia una pequeña cala.
-Es mi lugar preferido – Le reveló él, describiendo un gracioso y elegante arco que asemejaba abarcar el lugar.
-¡Es maravilloso! –Exclamó ella. Le sorprendió la ubérrima naturaleza. El agua era transparente, se podía ver con claridad diáfana,  las diminutas y coloridas piedrecillas del fondo…


De súbito un breve pensamiento ensombreció la actitud de la joven
-¿Por qué me has traído hasta aquí?- Preguntó inquieta
-Quería hablar contigo…. – Le aclaró lacónicamente
-Yo en cambio, preferiría seguir amándote  – Objetó Sara con picardía, depositando un lento y generoso beso sobre sus labios. Este es un lugar idóneo para ello – Agregó de forma seductora.
-Ahora no…. Pero cuando se acabe el tiempo estipulado, te arrepentirás de no haber aprovechado tu oportunidad. - Le advirtió el señor de los sueños mientras le acariciaba unos mechones de su rebelde cabello.
 El agradable entorno que los había acogido comenzó a perder corporeidad retornando a su anterior aspecto. Los dos volvían a estar de nuevo dentro de la gran sala.
-¡No otra vez no! – Bramaban algunos hombres y mujeres desesperados… Al comprobar que su apariencia física comenzaba a difuminarse en el aire. Siendo arrastrados hacia el centro de la piedra negra de forma ineluctable. Como si esta en verdad, fuera un curioso y singular vórtice.
Sara se sintió mareada, antes sus ojos la gente se transformaba en meros jirones de energía. Vio caras desconocidas transfiguradas por el horror gritando, otros en cambio aceptaban su sino en silencio resignados.
Aquella situación era injusta, nadie  merecía semejante castigo…Pensó Sara
Un ligero temblor sacudió su cuerpo Tenía miedo de verse doblegada hacia ese triste final. No era lo que ella se había imaginado… El corazón le latía desenfrenado. Su rostro estaba  lívido por el horror. Consciente de su situación intentó serenarse para superar la adversidad... No podía repetir ningún deseo anterior, debía de ser original, decir  algo que nadie hubiera anhelado antes.
<<Deseo no haberte conocido nunca.>> Pensó vertiginosamente, descartando aquella idea al instante. No podía traicionarse a si misma, ya que lo amaba... Además decenas de hombres y mujeres ya habrían proferido dicho deseo en el pasado. La piedra negra cumplía sigilosamente su labor de manera implacable en  un segundo plano. El 80% de los que anteriormente habían abarrotado la sala  ya no estaban.
-¿Lo sabes ya?- Indagó con preocupación el señor de los sueños. – ¡Ya no queda tiempo! – Exclamó angustiando en un punto más álgido a su compañera.
Una luz comenzó a dibujarse en su mente. Recordó las palabras de aquella niña  “Su punto débil….”
Miró de nuevo a su alrededor. Perpleja  comprobó que solamente quedaban ellos.
El señor de los sueños la abrazó con dulzura. Una honda tristeza se reflejaba en su semblante conciente de lo que iba a ocurrir. El cuerpo de él comenzó a desvanecerse ante sus  ojos. Sin embargo algo brotó de sus labios, palabras que resultaron inextricables a sus oídos.
-¡No! - Gritó desesperada al ver el terrible trance en el que se hallaba su amado. – ¡No! – Volvió a gritar llorando entrecortadamente, cayendo al suelo impotente y desmadejada como una muñeca rota.
 A pesar de todo la luz del raciocinio pugnaba por abrirse paso a través
de su mente  atormentada.
-¡Ya sé cual es mi deseo! – Gritó hacia la estancia vacía mientras se incorporaba.
-¿En serio? ¿Y cuál es tu anhelo más profundo? Pobre mortal…. - Repuso una voz de ultratumba.
Sara contempló con osadía a la sombra negra que se iba proyectando sobre su cuerpo envolviéndola. Reclamándola como un animal depredador  acecha a su presa ante otros rivales. No obstante hubo un momento durante el cual el  ente oscuro aflojó parcialmente  la presión ejercida sobre su cuerpo…

-¡Sé quien eres! – Exclamó la joven.
-Ja ja ja – Rió la sombra negra. -Umm…. Veremos… – Replicó jactancioso seguro de su poder.
El frío atenazó el cuerpo de Sara pese a ello la joven se encaró  hacia el espectro situado  frente a ella. Obvió sus  afilados comentarios que pretendían menoscabar su espíritu.
-Creo que sólo estas intentando ganar unos pocos segundos de vida. - Opinó la sombra agarrando su mano con violencia. Riéndose  después  al leer el pánico reflejado sobre su semblante. Era este un miedo  primitivo. Brotaba salvaje al presenciar impotente  cómo su cuerpo se iba disolviendo parcialmente de manera incomprensible.
-¡Usted  es su padre el hombre que lo maldijo! – Le reprochó Sara. La joven estaba agotada, cada palabra emitida por su garganta le suponía un enorme esfuerzo. El espectro detuvo su avance. A su vez el cuerpo de Sara recobró su carnalidad  perdida. Se sintió  parcialmente aliviada, ya que el terror aún seguía oprimiendo su cuerpo. Había aceptado y desechado múltiples deseos, se sentía desorientada confusa…
-Así es Sara – Aseveró el espectro, demostrando al hablar cierta vacilación,  parecía sentirse contrariado.
-¡Deseo que vuestro talento sea grande en el pasado! - Pronunciadas dichas palabras el espectro desapareció vertiginosamente de su campo visual. Al igual que  el contenido foráneo que había invadido su casa. Sin embargo algunas volutas… o jirones de luz fueron más perezosos para emprender su partida. Se quedaron suspendidos en el aire tan sólo unos segundos más… Para correr finalmente el mismo destino.
El sabor de la victoria le resultó agrio. Todo había vuelto a la normalidad, ya no había ninguna piedra negra en el centro de la sala, ni tampoco misteriosas hiedras que treparan por sus paredes sinuosamente. La puerta había recobrado su apariencia…
La joven se sentó sobre el sofá azul, dejándose caer abatida. A sus pies dormía placidamente su perro. Dos pitidos de su móvil la volvieron con rudeza a la realidad. Escuchó su buzón de voz con apatía. Era su novio posponiendo una vez más la cita acordada con una nueva excusa,  si cabe aún más absurda que la anterior. Quizás fuera cierto lo que algunos le habían advertido…. Decían que salía con otra mujer… Sara inspiró profundamente pensó en llamar a algunas de sus amigas y narrarles todo lo que le había acontecido. Vaciló ante el teléfono negro que estaba situado frente a ella sobre la  pequeña mesa de cristal, sin saber que decisión tomar. Finalmente desechó  aquella idea ya que supuso que habría demasiadas posibilidades de ser tildada de loca.
Unos fuertes golpes sesgaron la tranquilidad de la noche.
-¡Que salvaje! ¿No sabrá que hay timbres? - Espetó indignada hacia un oyente imaginario.
La ira que se había apoderado de su mente se tornó en alegría al abrir la puerta. Era el señor de los sueños.
-¿Por qué llamas a las puertas si eres mago?- Bromeo Sara
-Por guardar las formas. – Comentó él al tiempo que la abrazaba.
-¿Cómo lo lograste? – Indagó ansioso por saber la razón de su comportamiento. Besó su frente  después su boca con placer recreándose en el volumen de sus seductores labios  una y otra vez mientras  acariciaba su rebelde cabello y su voluptuoso cuerpo. Acto seguido los dos franquearon el umbral de la casa.
-Supe que tu padre había sido un famoso mago en otro tiempo. –Comenzó a narrar la joven. - Pero deduje que a pesar de ello él no había sido brillante como tú. Su maestría se debía a su gran perseverancia y a su dedicación. Si él hubiera poseído el talento necesario, no se habría quedado atrapado dentro de su propia maldición. –Opinó Sara mirando fijamente al señor de los sueños, que mostraba una expresión casi glacial. – El castigo fue desproporcionado. La ira se apoderó de su mente al comprobar que era superado con facilidad  por un joven aún inexperto. Alguien que era capaz de crear conjuros superiores a los suyos. Tuvo envidia de ti y esta lo arrastró a la demencia a la sinrazón maldiciéndote para liberarse de tu presencia. - Le confesó de forma precipitada, extrañada por su curioso mutismo y por la expresión de su rostro. -¿Estás bien?
-Sí estoy bien. – Le contestó tras una ligera pausa. - He llegado a conocer a cientos de hombres y mujeres a lo largo de los siglos. Ninguno de ellos mostró el más mínimo interés ni por mí ni por el resto de mis compañeros de viaje. Tú fuiste la primera eres única- Le confesó, ella le sonrió complacida. Justo en el momento  en que iba a corresponder a sus palabras el colocó   traviesamente su dedo pulgar sobre sus turgentes labios sintiendo  al hacerlo su delicada piel. –Espera tengo de sed de tus labios. - Añadió desconcertándola, ella se ruborizó  ligeramente, no obstante se acercó un poco más.
-Yo también – Le respondió  ella depositando un cadencioso beso sobre su boca.
-Ummm… Dime una cosa…. -Comentó Sara
- ¿Qué quieres saber?- Indagó él a su espalda retirando su cabello a un lado para besar su cuello.
 Mientras el mastin de la joven rezongaba molesto por el visitante. Permanecía alerta a cierta distancia. Ladrándole en algunas ocasiones de forma aleatoria, recordándole que era  un extraño.
-Si tú también podías pedir tres deseos… ¿Por qué no te liberaste? - Opinó Sara girándose hacia él.
-Pude metamorfosear la maldición de mi padre pero no anularla. Sólo una persona proveniente del exterior podía romper el maleficio esas eran las reglas.  Mis deseos estaban limitados sesgados hasta cierto punto, eran débiles. Debía cumplir las condiciones establecidas… - Le aclaró observando como la joven asimilaba sus palabras.
-No te pude oír… ¿Qué fue lo que dijiste en el último instante?
-Utilicé un lenguaje arcano y antiguo. Mis palabras fueron “Deseo volver junto a mi amada.” - Se sinceró abrazándola después con pasión.


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