sábado, 7 de septiembre de 2013

― Eres muy mala… ― Susurró él con voz grave y aterciopelada 7 COPAS






Un pensamiento dibujó una sonrisa traviesa sobre su rostro. Acababa de descubrir una botella olvidada de vino negro. Junto a ella había dos copas encima de una mesita de cristal baja, situada frente a un  sofisticado sofá negro. Segundos después sus tacones resonaron en la estancia unidos al suave roce de sus medias de seda contra el tejido de su vestido.
― Ahora mismo me cambio. ― Arguyó Ronnie ajeno a sus andares felinos. Acto seguido retomó su labor corrigiendo sus textos y resaltando palabras con el lápiz. ―
― Ya no creo que haga falta. ― Le susurró Samantha al oído ofreciéndole una copa. Su voz reverberó sobre la mente de Ronnie. Los ojos de él relampaguearon un instante, tomó la copa de sus manos y brindaron. Apenas valoró los ricos matices de ese caldo exclusivo, su mirada reposaba ahora sobre Samantha estaba deslumbrante un ligero rubor iluminaba sus mejillas. ―

― Eres muy mala… ― Susurró él con voz grave y aterciopelada al percatarse de la posición de las cortinas que quedaban justo  a su izquierda. Sus ojos reflejaron cierta indecisión. ―